Tres años después de nuestro divorcio, mi exesposa me llamó con un “regalo

No importaba que los demás en
No fue nada elaborado. Regresaron al Café Luna, cerca de la plaza de Tlaquepaque. Alejandro pidió dos cafés y un pan dulce para compartir. Mariana se rió.

—Nunca querías venir aquí. Decías que el café estaba muy dulce.

—Antes era un idiota —respondió él.

7

Ella soltó una risa genuina.

Esa risa fue el verdadero comienzo.

Dodaj komentarz

Twój adres email nie zostanie opublikowany. Wymagane pola są oznaczone *